Mi nueva divagación absurda llegó a través de la observación de los comportamientos de mi hermana pequeña.

Me llamó la atención ver cómo el anterior martes estaba tumbada en la cama a las doce del mediodía, ataviada con el pijama y la tradicional cara de aburrimiento vacaional,esperando la emisión de la serie SMS. Ante mi sorpresa porque quisiera ver tan lamentable culebrón ella contestó resignada:

- Sí, lo se, soy patética.

Lejos de hacer más leña del árbol caído, hice algo poco común en mí: autocrítica.


Teniendo en cuenta los quince años de mi hermanita, me di cuenta de lo poco que evolucionamos. ¿Ustedes no se acuerdan de aquellas mañanas de vacaciones que se pasaban delante de la pantalla adictos a series televisivas que objetivamente reconocían como horrorosas?


Hagan memoria:

  • Rompecorazones. Un ‘Al salir de clase’ a la australiana donde los personajes cambiaban de una temporada a otra con la misma rapidez que el zaguero argentino Ayala. La sonrisa colegial de Anita, el morbazo que daba Katerina, las tonterías de Drazic y esas ojeras de Ryan, fueron cruciales durante esas horas que separaban el desayuno tardío con la hora de la comida.
  • California Dreams. Continuando con mi particular cruzada contra los guionistas de este país, fijaros en la chaqueta de motorista que lleva el ‘chico rebelde’ de la serie, acabo de encontrar de dónde copiaron para elegir el vestuario de Quimi en ‘Compañeros”.

  • Moesha. Lo último que supe de ella fue por su desastroso papel en la secuela de ‘Sé lo que hicisteis el último verano’. Lo peor de la serie es el típico hermano pequeño, muy del gusto norteamericano por otra parte, que con sus comprometedores comentarios y sonrisa encantadora forzada, se supone que ‘encandila’ al público. No obstante, era una de mis favoritas.

  • Las gemelas de Swett Valley. Esta serie reconozco que era mala de solemnidad, pero siempre servía de puente entre otras series mejores. La formula de la gemela malvada frívola y la gemela estudiosa con conciencia social, nunca me gustó y fue un buen momento para abandonar la habitación en busca del desayuno. Eso sí, parece mentira cómo es posible que una pirada sea capaz de permitir diferenciar a la cándida de la arpía (fijaros en el momento de la cabecera donde contraponen a las dos)

  • Cosas de casa: Una pregunta me ha quitado el sueño siempre, ¿realmente Laura no reconocía a Urkel cuando le quitaban las gafas y le bajaban el pantalón hasta la cintura? ¿Porque vaya cambio radical verdaaaad? ¿Se imaginan a Julián Muñoz (otro célebre personaje público que destaca por utilizar el pantalón a la altura del sostén) con el susodicho pantalón a una altura prudencial y sin el pelo engominado hacia atrás, llamando a la puerta de la casa de Isabel Pantoja al estilo picadpiedra, (‘Bilmaaaa ábreme la puerta’) porque la cantaora no se atreve a dejarle entrar porque no le reconoce?

Ahora pasamos a las series cuyo aliciente era la protagonista. Puede resultar muy primario, pero estas mujeres son capaces de abducir en el sofá a cualquier varón que se precie.


  • Canguros. Maribel Verdú, el mito erótico de los años noventa por excelencia. Todavía resuena esta melodía en mi cabeza (canguuuuroooos). La serie era entretenida, aunque reconozco que los guiones no eran para tirar cuetes. Como muestra un botón: Una de las temporadas Sofía Mazagatos formaba parte del reparto principal.

  • Vigilantes de la playa en Hawai. La serie estaba bastante entretenida gracias a los momentos de acción. No obstante, Kekoa correteando en bikini marcó un antes y un después en mi adolescencia. Desde entonces he aprendido a respetar a la madre naturaleza.
  • Nada es para siempre. Sí lo se, no tengo perdón de Dios, voy a darme cien latigazos como castigo y ahora vuelvo… Ya estoy aquí. Con la espalda hecha tiras como el rostro de Freddy Crugger, seguiré defendiendo el ínfimo interés de este bodrio televisivo por la mera presencia de Vanesa Cabezas. Eso sí, al resto del reparto no les indulto. Pulgar hacia abajo, como en el circo romano, a la pija rubia, al que se llamaba Gato (ya ven qué apodo para un tío) al empollón de gafas (Máximo, creo que se llamaba), al tontín que luego presentó Megatrix y al malo malísimo que daba mucha pena.

Bueno, ahí os dejo algunas de las series que yo recuerde, si podéis completar la lista, estaré encantado de recordar viejos tiempos.

GRACIAS